POLÍTICO, ECONÓMICO Y SOCIAL  
21/11/2016
Acerca de una ley que prohíbe la carrera de galgos
Por JUAN SALINAS BOHIL Acaba de ser sancionada una sintética ley que dice ser de protección de esa clase de perros. Ella dice lo siguiente: Artículo 1) Queda prohibida en todo el territorio nacional la realización de carreras de perros, cualquiera sea su raza. Art. 2) El que por cualquier título organizare, promoviere, facilitare o realizare una carrera de perros, cualquiera sea su raza, será reprimido con prisión de tres (3) meses a cuatro (4) años y multa de cuatro mil pesos ($ 4.000) a ochenta mil pesos ($ 80.000). Art. 3) Esta ley se tendrá como complementaria del Código Penal. Art. 4) Comuníquese al Poder Ejecutivo. Si una golondrina no hace verano, una ley tampoco. Y Argentina va camino en establecer un récord de leyes sancionadas a nivel mundial, como si con ello el país tendría la posibilidad de funcionar mejor. ¿Es que acaso los automovilistas han dejado de hablar por el teléfono celular mientras manejan? Por supuesto que se entiende que hay cierto salvajismo en esas justas. Pero qué hablar de otras carreras como la de caballos en la que el doping se enseñorea rampante; la doma, que consiste en acicatear con espuelas caballos más que mansos o la parición sin solución de continuidad con las que se exprime a pobres perras para que sus cachorros sean negociados en los escaparates de las veterinarias. Si vamos a hablar de defensa de los animales, hablemos de todos. Sin discriminaciones que saltan a la vista. La ley demuestra no ajustarse a derecho porque las provincias no han delegado ante la Nación la potestad del juego. Piénsese sino en las carreras de caballos que fiscalizan. Por otra parte, esta prohibición fomentará el juego clandestino. Porque de eso estamos hablando y no de otra cosa, de lo contrario la quiniela oficial habría hecho desaparecer a la clandestina. Y eso no se dio ni por asomo. Ni se dará en Argentina. Los integrantes del Congreso Nacional debieron rechazar la iniciativa por estar fuera de lugar. No es bueno que pierdan el tiempo en debates estériles y en sancionar leyes que no les corresponden pasando por sobre las autonomías provinciales que ellos debieran defender porque, aunque se distraigan, están ahí para defenderlas contra la prepotencia de cualquier ejecutivo nacional. Tampoco es bueno que respondan con temor ante cualquier grupo de talibanes que los presionen. Aunque tengan razón.
 
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